Dr. Richard Johnson: Como la Fructosa Activa Su Interruptor de Grasa
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Cómo Es Que la Fructosa Activa "el Interruptor de la Grasa"

Publicado Por Dr. Mercola | 18 de Agosto 2012

Interruptor de Grasa
Historia en Breve:
  • Si alguna vez ha tenido problemas con el hecho de perder peso y no volver a recuperarlo, entonces ya sabe lo difícil que esto puede ser. En su nuevo libro llamado "The Fat Switch", el Dr. Richard Johnson acaba con los viejos paradigmas sobre la alimentación y la obesidad revelando cómo es que la fructosa activa "el interruptor de la grasa"
  • Él le hace frente al mito que dice que las grandes porciones de comida y poco ejercicio son los responsables del aumento de peso
  • Los animales que hibernan regulan su peso corporal con distintos periodos de aumento y reducción de grasa y esa ha sido una ventaja de adaptación sumamente útil. Parece que esto es regulado por un interruptor en la mitocondria que es activado y desactivado por un alimento común que ya no proporciona ventajas de supervivencia a los seres humanos que viven en la sociedad contemporánea
  • Contrario al punto de vista tradicional, que dice que el desayuno es la comida más importante del día, la realidad es otra, el desayuno podría ser el MENOS importante, porque saltarse el desayuno podría permitirle entrar a una fase de combustión de grasa mucho más eficiente

Por el Dr. Mercola

Si alguna vez ha tenido problemas con el hecho de perder peso y no volver a recuperarlo, entonces ya sabe lo difícil que esto puede ser. El Dr. Richard Johnson, jefe de la División de Enfermedades Renales e Hipertensión de la Universidad de Colorado, ha publicado cientos de artículos y dos libros sobre este tema llamados: “The Sugar Fix” y el más reciente “The Fat Switch”, que presenta un enfoque innovador sobre cómo prevenir y revertir la obesidad.

De acuerdo con el Dr. Johnson, basado en décadas de investigación:

“Todos los que estamos obesos comemos más debido a un fallo en el “interruptor” y por hacer menos ejercicio porque tenemos un estado de energía más bajo. Si usted puede aprender cómo controlar el “interruptor” específico localizado en el centro de energía de cada célula – la mitocondria- entonces tendrá la llave para combatir la obesidad.

Existen cinco verdades básicas que el Dr. Johnson explica a detalle en su nuevo libro que acaba con los conceptos actuales:

  1. Las grandes porciones de alimentos y la falta de ejercicio NO son los únicos responsables del aumento de peso
  2. El Síndrome Metabólico es UNA ENFERMEDAD NORMAL en la que los animales almacenan grasa
  3. El ácido úrico aumenta con determinados alimentos y CAUSALMENTE CONTRIBUYE con la obesidad y la resistencia a la insulina
  4. La fructosa contenida en el azúcar causa obesidad no por las calorías sino porque activa el interruptor de grasa
  5. El tratamiento efectivo contra la obesidad es uno que desactive su interruptor de grasa y mejore el funcionamiento de la mitocondria de sus células

Le recomiendo firmemente conseguir la copia de este libro, que ha sido descrito como el “Santo Grial” para las personas que tienen problemas para bajar de peso. El azúcar dietético y la fructosa en particular, es un “activador de su interruptor de grasa”, así que entender cómo el azúcar de todo tipo afecta su peso y salud es algo imprescindible.

No Todos los Azúcares Son Creados o Funcionan de la Misma Manera

Como lo explicó el Dr. Johnson, siempre que hablamos del azúcar, estamos hablando de todas las formas de azúcar, pero está claro que algunos tipos son más peligrosos que otros, en términos de efectos causados a su bioquímica:

“El azúcar de mesa también es conocido como sacarosa y la sacarosa contiene una molécula de fructosa y una molécula de glucosa unidas entre si. La llamamos un disacárido. Pero una molécula de sacarosa en realidad tiene una molécula de fructosa y una molécula de glucosa unidas a ella. La sacarosa o azúcar de mesa básicamente está compuesta por un 50 por ciento de fructosa. Cuando usted come esta sacarosa, la sacarosa se metaboliza en los intestinos para liberar la fructosa y la glucosa que después son absorbidas.

El jarabe de maíz de alta fructosa es otra de las principales fuentes de fructosa.

El jarabe de maíz de alta fructosa consiste en una mezcla de fructosa y glucosa combinadas libremente… (Lo que quiero decir con fructosa libre es la combinación entre la fructosa y la glucosa. No están unidas). Hay un poco más de fructosa que de glucosa. No es una relación exacta de 50-50 y esta relación varia con cada alimento… (Estas son las dos formas principales en que las personas son expuestas a la fructosa).

…Debería mencionar que las frutas naturales también tiene fructosa.

En mi libro original, The Sugar Fix, estaba muy preocupado sobre eso, porque son otra fuente de fructosa. Y podemos demostrar que la fructosa es muy mala. Pero la buena noticia es que hemos hecho más estudios y hemos sido capaces de demostrar que las frutas naturales, aunque contienen fructosa…también contienen muchas cosas maravillosas como la vitamina C, antioxidantes, resveratrol, flavonoides, quercetina y todas estas cosas que en realidad neutralizan algunos de los efectos de la fructosa. Por eso, las frutas naturales no parecen representar el mismo grado de riesgo.”

Dicho esto, tenga en mente que las grandes cantidades de frutas, así como de jugos de fruta y frutas secas, normalmente contienen grandes dosis de fructosa, así que debe consumirlas con moderación. Ni el Dr. Johnson ni yo le recomendamos tomar jugos de fruta o comer frutas secas si usted tiene problemas con su peso. Además, aunque el Dr. Johnson no lo menciona aquí de forma especifica, el término “azúcar” también aplica a las fuentes naturales como la miel y el jarabe de agave, por ejemplo, ambos tienen un alto contenido de fructosa.

Sorpresa: El Síndrome Metabólico Podría No Ser Una Enfermedad Después de Todo

El libro del Dr. Johnson, The Fat Switch, no es solo otro libro sobre la pérdida de peso. No, en este libro, él revela por qué creo merece ser considerado uno de los pioneros en este campo.

“Me he dado cuenta gracias a mis conversaciones con distintas personas que existe más de un método para tratar de descubrir la causa de una enfermedad,” dice él. “La mayoría de nosotros, como científicos nos hemos enfocado en pura ciencia médica como la biológica molecular, fisiología y genética. Estas son herramientas sumamente importantes y tienen un papel crítico que nos ayuda a entender las enfermedades. Pero en realidad, existe un campo mucho más grande que podemos elegir y nos puede ayudar. Por ejemplo, está el campo de la fisiología comparativa…que significa “estudio de los animales en la naturaleza.”

…Por ejemplo, la mayoría de los animales han aprendido a cómo engordar y cómo adelgazar. Lo hacen de una forma estrictamente regulada…Los mamíferos que hibernan duplicaran su peso y grasa en otoño preparándose para el invierno…Me di cuenta que puedo aprender leyendo los estudios sobre animales. Cuando los leí, me llegaron otras ideas, en las que no había pensado antes: Que estos animales desarrollan todas las características del síndrome metabólico. Engordan. Su grasa visceral aumenta. Tienen hígado graso. Aumentan sus niveles de triglicéridos en la sangre. Se vuelven resistentes a la insulina…Es un proceso normal.

No es una enfermedad. Es la forma en que los animales almacenan grasa. Es parte del síndrome de almacenamiento de grasa. De hecho, he propuesto (y está en la prensa) que el síndrome metabólico no debería ser llamado una enfermedad de almacenamiento de grasa, porque es sólo almacenamiento de grasa.”

La pregunta, por supuesto es, ¿cómo lo hacen los animales?

Por medio de su investigación anterior, el Dr. Johnson descubrió el método de los animales para aumentar de peso antes de los tiempos de escasez de alimentos, que resultó ser una gran ventaja de adaptación. Su investigación demostró que la fructosa activa enzimas claves, fructoquinasa, que a su vez activa otra enzima que hace que las células acumulen grasa.

Cuando se bloquea esta enzima, la grasa no puede ser almacenada en la célula. Curiosamente, este es el mismo “interruptor” que utilizan los animales para engordar durante el otoño y quemarla durante el invierno. La fructosa es el ingrediente alimenticio que activa este “interruptor” haciendo que las células acumulen grasa, lo mismo en humanos como en los animales.

La enzima que lo hace engordar está activada en las personas obesas.” El Dr. Johnson explica, “y la enzima que lo hace adelgazar se encuentra desactivada.”. Es por esto que mi libro se llama, The Fat Switch (El Interruptor de la Grasa), porque básicamente hay un interruptor que activa y desactiva esta función. Me parece que es algo universal para todos los animales. Este libro cuenta eso…Una vez que nos dimos cuenta de que existía este interruptor, nos preguntamos “¿Por qué las personas se están volviendo obesas?” Ahora sabemos que esta relacionado con el consumo de azúcar.

…La última parte estaba conectada con los aspectos evolutivos. Hay un biólogo evolutivo muy famoso en Londres, en el Museo de Historia Natural. Su nombre es Peter Andrews. Él se formó con Richard Leakey. Él es como el experto mundial de la evolución humana. Resultó que había ciertas mutaciones que ocurrieron en el pasado. Por ejemplo, no producimos vitamina C. También tenemos niveles más elevados de ácido úrico que la mayoría de los animales.

Cuando vemos como se producen estas mutaciones, podríamos ver que en realidad ocurren durante períodos de escasez y que estas probablemente fueron mutaciones que nos permitieron engordar más en respuesta a la fructosa que otros animales. Somos mucho más sensibles al azúcar que la mayoría de los animales y es debido a estas mutaciones.

Después, tuve la oportunidad de trabajar con el maravilloso científico que ayudó a resucitar esos genes extintos. Fuimos capaces de probar que cuando se perdieron estos genes nos volvimos más sensibles al azúcar…Después llega el descubrimiento de que esta vía probablemente es importante no sólo para la obesidad, sino que para muchas otras enfermedades como la enfermedad celíaca, alergias a los alimentos y enfermedades renales.”

Por Qué el Desayuno Podría No Ser lo Mejor Para Muchos

Esto claramente va en contra del punto de vista tradicional, que dice que el desayuno es la comida más importante del día. La realidad es que el desayuno podría ser una de las comidas MENOS importantes, porque saltarse el desayuno podría ayudarlo a entrar a una fase de combustión de grasa mucho más eficiente.

Claramente, el paso número uno, si usted tiene problemas de peso, es reducir el consumo de azúcar. El Dr. Johnson sugiere que reducir su consumo a la mitad o a un tercio de lo normal. Yo recomiendo mantener su consumo total de azúcar/fructosa por debajo de los 25 gramos al día o 15 gramos al día si es que usted tiene problemas de salud relacionados con la resistencia a la insulina, como la presión arterial alta, diabetes o enfermedades cardíacas. Pero para aumentar la pérdida de grasa lo mejor es incorporar los principios del ayuno intermitente y hacer ejercicio en ayunas.

El ayuno intermitente, cuando deja de comer durante 14-18 horas, por lo general después de cenar, se ha vuelto sumamente popular en ciertos círculos. Ha sido una estrategia que he utilizado durante los últimos meses para bajar unos cinco centímetros la talla de la cintura. De hecho, algunas veces ayuno durante unas 20-22 horas.

La teoría del ayuno intermitente está basada en el argumento de que su cuerpo almacena azúcar en forma de glucógeno en su hígado pero sólo almacena lo suficiente para unas 6-8 horas. Así que después de ese tiempo, se agotará el almacenamiento de glucógeno, lo que fuerza a su cuerpo a metabolizar la grasa almacenada. Esencialmente, hace lo que pasaba con nuestros antepasados en términos de disponibilidad de alimentos y el Dr. Johnson está de acuerdo, esta forma de ayuno intermitente de hecho puede ayudar a mejorar su peso.

“…Si usted quiere quemar grasa, el ayuno intermitente es una buena forma de hacerlo. Normalmente cuando ayuna, hay un corto período de tiempo en donde quema glucógeno, que es almacenamiento de carbohidratos en el hígado y otros tejidos pero principalmente en el hígado.

Mientras haya glucógeno cerca, será difícil quemar grasa, porque su cuerpo preferirá quemar glucógeno… El glucógeno se quema rápidamente, pero toma de seis a ocho horas quemarlo o ser completamente removido. Toma un poco más en el caso de las personas obesas.

Si usted cena temprano, por ejemplo como a las 5:00 P.M, entonces puede decidir no comer nada hasta la mañana siguiente, como a las dos o tres de la mañana el glucógeno se habrá terminado. Ahora su cuerpo quemará grasa. Quema grasa mientras duerme.

Es algo fantástico. Así que si usted se queda despierto hasta medianoche y come papitas y cosas por el estilo… probablemente no queme nada de glucógeno. Cuando se despierte aún tendrá glucógeno en su hígado. No habrá quemado nada de grasa. Otra cosa que sale de esto…si usted hace ejercicio en ayunas, por ejemplo en la mañana, usted quemará mas grasa.”

Otra Bomba: Bajo Ciertas Circunstancias su Cuerpo Puede Convertir los Carbohidratos en Fructosa…

La investigación del Dr. Johnson reveló otra gran sorpresa: Hay circunstancias bajo las cuales los carbohidratos pueden convertirse en fructosa en su cuerpo, incluso aunque no haya fructosa en esos carbohidratos. El mecanismo principal de esto aún no esta completamente claro, pero él cree que la resistencia a la insulina podría ser una de las enfermedades que permite que ocurra esta conversión.

“La manera en la que interpreto esto, basándonos en la información que tenemos, es que si usted no quiere subir de peso, la cosa más importante es reducir significativamente el consumo de azúcar/fructosa de su alimentación. Pero si usted tiene problemas de sobrepeso, la alimentación baja en carbohidratos podría ser una buena forma de hacerlo porque reduciría el consumo de fructosa, pero al mismo tiempo reduciría los carbohidratos que podrían desempeñar un papel importante, bajo ciertas circunstancias, en la fabricación de fructosa en el cuerpo,” dice el Dr. Johnson.

“Parecería que en las personas jóvenes, sanas y normales (carbohidratos/glucosa) no es convertida en fructosa. Pero tenemos evidencia que sugiere que bajo ciertas circunstancias- una de ellas sería la resistencia a la insulina, o el sobrepeso- podría convertir los carbohidratos en fructosa.”

En una entrevista previa, el Dr. Johnson expuso los vínculos entre el consumo de fructosa y los niveles de ácido úrico como los mayores predictores de la toxicidad de la fructosa y actualmente él cree que el ácido úrico podría ser uno de los factores clave para determinar si su cuerpo convertirá los carbohidratos en fructosa.

“De hecho, creemos que los niveles elevados de ácido úrico activan la enzima que ayuda a convertir los carbohidratos en fructosa,” dice el Dr. Johnson. “La mayoría de las personas obesas y con resistencia a la insulina tienen niveles altos de ácido úrico. Creemos que esa podría ser la razón por la que convierten los carbohidratos en fructosa.”

De acuerdo con las últimas investigaciones, el rango más seguro de ácido úrico es entre 3 y 5.5 miligramos por decilitro y parece haber una relación estable entre los niveles de ácido úrico, la presión arterial y el riesgo cardiovascular, incluso por debajo del rango 3 a 4 mg/dl. El Dr. Johnson sugiere que el nivel ideal de ácido úrico probablemente es alrededor de 4mg/dl en el caso de los hombres y de 3.5mg/dl en el caso de las mujeres.

No Todas las Calorías Son Creadas de la Misma Manera

Tal vez uno de los detalles más importantes de las investigaciones del Dr. Johnson es que la creencia de que “una caloría es una caloría” es falsa. Además, la idea de que con el fin de perder peso lo que tiene que hacer es quemar más calorías de las que consume, también es falsa…La investigación claramente demuestra que incluso si usted controla el número de calorías que come, si esas calorías provienen de la fructosa, entonces tiene más riesgo de desarrollar síndrome metabólico o prediabetes, que incluye:

  • Resistencia a la insulina
  • Hígado graso
  • Presión arterial alta
  • Triglicéridos altos

El pensamiento convencional nos dice que el síndrome metabólico es el resultado de la obesidad, que es simplemente el resultado de comer muchas calorías y no hacer ejercicio. Esta idea es errónea y las personas siguen resistiéndose a dejar de creerla.

Sin embargo, el Johnson muestra que la alimentación rica en fructosa es la clave para desarrollar el síndrome metabólico y tan pronto como lance la fructosa a la ecuación de “calorías dentro contra las calorías fuera”, esta ya no será una ecuación funcional…

Un grupo de animales esta consumiendo un gran número de caloría, calorías que normalmente  un animal consumiría, pero contiene mucha fructosa. Otro grupo obtiene la misma cantidad de alimentos, pero con diferente carga de carbohidratos, como la glucosa.

Las ratas alimentadas con fructosa desarrollaron síndrome metabólico. De repente tuvieron hígado graso. Grasa visceral. Su presión arterial aumentó. Sus triglicéridos también. De hecho, desarrollaron todas estas características, mientras que las ratas alimentadas con glucosa no y comieron la misma cantidad de calorías.

Incluso hicimos un estudio hace dos años que fue incluso más notable. Tomamos animales de laboratorio y los pusimos a dieta. Les dimos 90 por ciento de lo que normalmente comen pero una dieta tenía 40 por ciento de azúcar. (Ahora, recuerde que la alimentación de algunos niños está compuesta el 30 por ciento de azúcar)…Las ratas de control comieron lo mismo (cantidad de calorías) pero en almidón.

Lo sorprendente fue que las ratas alimentadas con azúcar desarrollaron hígado graso- como hígado graso masivo- e incluso diabetes. Los animales del grupo de control no.

Hay algo especial con la fructosa. No es sólo una caloría. Esto nos lleva a saber por qué…Ha sido tan difícil descubrir cómo es que la fructosa provoca diabetes y obesidad por medio de un mecanismo que no requiere de un consumo excesivo de calorías.”

La Fructosa Se Metaboliza Diferente a Otros Azúcares

La fructosa es un azúcar, al igual que la glucosa. Pero cuando se metaboliza, en realidad lo hace completamente diferente a la glucosa y esto hacer toda la diferencia en términos de peso y salud.

Mientras que todas las células utilizan algo de energía en el proceso de metabolización de alimentos, mientras sea grasa o azúcar, la fructosa utiliza mucha más energía por lo que se agota. Como resultado, la célula deja de funcionar de forma normal y comienza a desarrollar una respuesta inflamatoria, también conocida como estrés oxidativo.

En conclusión, la alimentación rica en fructosa provoca inflamación crónica en el cuerpo, lo que no hace la glucosa.

“Encontramos que cuando se agota la energía…Los niveles de ATP bajan (ATP es nuestra fuente de energía). El ATP consumido desparece. De repente, una sustancia llamada ácido úrico se forma. El ácido úrico es la sustancia que conocemos por causar gota, pero no ha sido relacionada con la obesidad…

No se creía que el ácido úrico pudiera tener un papel dentro de la obesidad. Esto fue un gran reto, porque nadie lo creía, pero fuimos capaces de demostrar que el ácido úrico en realidad estimula la acumulación de grasa en las células por medio de el proceso de trabajo en la mitocondria en donde se produce el ATP,” explica el Dr. Johnson.

Aprenda Más…

He escrito sobre los peligros del azúcar durante mucho tiempo y por su puesto también del papel que desempeña el ejercicio y el consumo de calorías en la obesidad, pero estoy completamente convencido de que si educamos al público sobre los peligros de la fructosa y su papel dentro de la obesidad, realmente podremos revertir y ayudar a eliminar la epidemia de obesidad.

Así que por favor, siga aprendiendo y comparta esta información con sus familiares ya amigos. También le recomiendo mucho leer el nuevo libro del Dr. Johnson, The Fat Switch, que por cierto fue publicado por Mercola.com, ya que ofrece grandes ideas sobre lo que realmente lo está haciendo subir de peso y por qué es tan difícil bajarlo.

La tendencia de obesidad no se revertirá mágicamente, requiere de la ayuda de todos, de consumidores consientes y de que usted cocine en casa alimentos frescos y orgánicos.