El Aceite de Coco Aumenta el Colesterol Bueno y Reduce la Grasa Abdominal
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La Grasa que Aumenta el Colesterol Bueno y Reduce la Obesidad Abdominal en las Mujeres

Publicado Por Dr. Mercola | 22 de Junio 2011

Beneficios del Aceite de CocoUn estudio ha demostrado que la suplementación alimenticia con aceite de coco puede dar como resultado la reducción de la circunferencia de la cintura y otros beneficios.

Se hizo un ensayo clínico aleatorio a doble ciego con 40 mujeres divididas en dos grupos -- uno recibió una suplementación alimenticia diaria de aceite de soya (grupo S) y otro recibió una cantidad similar pero de aceite de coco (grupo C).  Ambos grupos fueron instruidos para seguir una alimentación hipocalórica balanceada y caminar 50 minutos al día.

De acuerdo con el estudio,

“[Después de una semana,] sólo el grupo C mostró reducción [en la circunferencia de la cintura]… el grupo S presentó aumento…. en el colesterol total, LDL y en la relación LDL:HDL, mientras que el HDL disminuyó... Estas alteraciones no fueron observadas en el grupo C.  Al parecer la suplementación alimenticia con aceite de coco no causa dislipidemia y parece favorecer la reducción de obesidad abdominal.”

Fuentes:
Comentarios del Dr. Mercola

Este es un gran ejemplo sobre como muchas teorías en nutrición pueden estar muy equivocadas. La grasa saturada ha sido difamada injustamente, atribuyéndole la causa del colesterol alto y enfermedades del corazón durante los últimos 60 años, cuando en realidad era todo lo contrario.

El resultado de que las personas siguieran el consejo equivocado de reemplazar las grasas saturadas (como el aceite de coco) con aceites vegetales poliinsaturados (como el aceite de soya) se reflejan en las estadísticas de enfermedades del corazón el día de hoy.  Antes de 1920, la enfermedad arterial coronaria era en realidad algo raro.  En la década de 1950, las tasas comenzaron a elevarse al mismo tiempo que el consumo de aceites vegetales hidrogenados (grasas trans), los cuales reemplazaron las grasas saturadas como la mantequilla y la manteca de cerdo que habían sido las más comunes en décadas anteriores...

Actualmente el aceite de soya representa el 68 por ciento de los aceites y grasas vegetales consumidas por los estadounidenses.

Ensayo Clínico a Doble Ciego Pone a Prueba el Aceite de Coco Frente al Aceite de Soya

En un estudio de 12 semanas de duración, los investigadores evaluaron los efectos del aceite de coco y del aceite de soya tanto en los perfiles bioquímicos como en la circunferencia de la cintura de 40 mujeres obesas con edades entre 20-40 años.  La grasa del vientre, conocida como grasa visceral, es el tipo de grasa relacionada con las enfermedades del corazón, diabetes y enfermedades cerebrovasculares entre muchas otras enfermedades crónicas.

Divididas en dos grupos de 20 participantes cada uno, las mujeres recibieron un suplemento diario de 30ml (como 2 cucharadas soperas) ya fuera de aceite de coco o aceite de soya.  Ellas también siguieron una dieta balanceada baja en calorías y caminaron 50 minutos al día.  El resultado final...

El grupo de aceite de coco presentó:

  • Aumento en los niveles de HDL (colesterol bueno)
  • Disminución en relación LDL/HDL
  • Reducción en la circunferencia de la cintura/obesidad abdominal

El grupo de aceite de soya presentó:

  • Aumento del colesterol total
  • Aumento del LDL (colesterol malo)
  • Aumento en relación LDL/HDL
  • Disminución de HDL (colesterol bueno)
  • No hubo reducción en la circunferencia de la cintura/obesidad abdominal

Los autores concluyeron que:

“Parece ser que los suplementos alimenticios con aceite de coco no causan dislipidemia [una cantidad anormal de colesterol y/o grasa en la sangre] y parece que favorece la reducción de la obesidad abdominal.”

Esto es exactamente sobre lo que he estado escribiendo durante los últimos 15 años, y si usted ha sido un lector de mis boletines informativos desde hace mucho tiempo, entonces usted ya sabe que estos resultados eran de esperarse.

La Verdad Acerca del Aceite de Soya

Las grasa poliinsaturadas (soya- y otro tipo de aceites vegetales) tienden a ponerse rancios (oxidarse) durante la cocción y el procesamiento, y una vez que esto sucede, los radicales liberados pueden causar daños en su cuerpo, atacando las membranas celulares y dañando el ADN/ARN.  La placa arterial es el resultado del daño de los radicales libres es sus vasos sanguíneos, lo cual es el sello distintivo de todas las enfermedades cardiovasculares y del corazón.

El consumo excesivo de grasas poliinsaturadas también ha sido relacionado con otras enfermedades y problemas de salud, incluyendo:

Incremento del riesgo de cáncer Deficiencia en el sistema inmunológico Daño al hígado y a los pulmones Daño en los órganos reproductores
Desorden alimenticio Reducción de la capacidad de aprendizaje Retraso en el crecimiento Aumento de peso

Hace varios años, en respuesta a la creciente demanda para reducir las grasas trans en los alimentos, y el etiquetado obligatorio de las grasas trans, la industria alimenticia decidió cambiar a un aceite de soya modificado denominado “soya bajo en ácido linolénico”.  Este aceite bajo en ácido linólenico no requiere de hidrogenación, un proceso que incrementa el tiempo de caducidad y duración del sabor, pero que también crea grasas trans.  Se desconoce cuántos de los alimentos contienen este tipo de aceite de soya bajo en ácido linolénico, pero creo que es justo suponer que la cantidad podría ser muy alta.

A pesar de eso, por favor no se deje engañar, porque estos aceites vegetales “saludables” son una elección desastrosa para la mayoría de las personas, ya que pueden distorsionar de manera significativa la sensibilidad de la relación omega-6/omega-3 que controla muchos procesos bioquímicos delicados, dando como resultado la aceleración de muchas enfermedades degenerativas crónicas.

Además, esta soya “baja en ácido linolénico” obtenida de forma tradicional, más del 90 por ciento de toda la soya, maíz, canola y aceites están hechos de semillas genéticamente modificadas creados para soportar dosis letales del herbicida Monsanto´s Roundup, lo cual es otra razón para mantenerse alejado de estos aceites vegetales dañinos.

Estos alimentos genéticamente modificados (GM) representan un enorme peligro para la salud humana, y según el Dr. Joseph  Hibbelen del Instituto Nacional de Salud, se estima que la soya, en especial en forma de aceite, abarca el 10 por ciento del total de calorías de una persona promedio en los Estados Unidos.  Esto es una mala noticia por partida doble, no sólo porque la mayor parte de este aceite de soya es genéticamente modificada, sino que también es una grasa mala para la salud, incluso si es orgánica; como puede ver por los resultados del estudio presentado arriba.

Por Qué el Aceite de Coco es "Especial" Entre las Grasa Saturadas

Ahora vamos con el aceite de coco, una joya entre las grasas saturadas con muchos beneficios para la salud.  En primer lugar, ¿sabía usted que múltiples estudios hechos a poblaciones de las Islas del Pacífico, las cuales reciben del 30-60 por ciento de su total de calorías del aceite de coco saturado, han mostrado tasas extremadamente bajas de enfermedades cardiovasculares?

El aceite de coco puede ser útil para las mujeres embarazadas, madres en lactancia, ancianos, quienes se preocupan por su salud digestiva, atletas (incluso los guerreros del fin de semana) y cualquiera de ustedes que sólo quieren mejorar su salud en general.  Una de las explicaciones sobre las aplicaciones para la salud en general es que es rico en ácido láurico, que dentro de su cuerpo se convierte en monolaurina— un compuesto que también se puede encontrar en la leche materna y que fortalece el sistema inmunológico del bebé.

Sus ácidos grasos de cadena media o triglicéridos (MCT por sus siglas en inglés), también aportan una serie de beneficios a la salud, incluyendo el aumento del metabolismo del cuerpo y la lucha contra patógenos como virus, bacterias y hongos.  El ácido cáprico, el cual es otro ácido graso del  coco y aparece en cantidades más pequeñas, este es otro componente antimicrobiano.

El aceite de coco es también muy bueno para su tiroides.  Además, un reciente descubrimiento muy interesante es que el aceite de coco incluso podría servir como tratamiento natural contra la enfermedad del Alzheimer, ya que los MCT son una fuente primaria de cuerpos cétonicos, que actúan como una fuente alternativa de combustible para el cerebro y puede ayudar a prevenir la atrofia cerebral asociada con la demencia.

Estudios Previos Confirman: El Aceite de Coco Ayuda con a Perder Grasa

Retomando por un momento los resultados del estudio, estudios previos también han demostrado que los ácidos grasos de cadena media (MTC) que se encuentran en el aceite de coco, promueven la pérdida de peso, y ayudan a eliminar la grasa adiposa en particular.  

Uno de estos estudios mostró que las ratas alimentadas con ácidos grasos de cadenas largas (LTC, encontrado en aceites vegetales) almacenaban la grasa corporal, mientras que las ratas alimentadas con MTC (encontrada en el aceite de coco) redujeron la grasa corporal y mejoraron la sensibilidad a la insulina, así como tolerancia a la glucosa.  Específicamente se encontró que los MTC regulaban la expresión de los genes adipogenicos.

Otro estudio realizado en el 2003 reveló que el MCT aumentó el gasto de energía y disminuyó la adiposidad en los hombres con sobrepeso—un hallazgo similar al del estudio anterior.  En este estudio, 24 hombres con sobrepeso tuvieron una alimentación rica tanto como de MCT como de LCT durante 28 días, los hombres que consumieron MCT perdieron más peso y tenían más energía que los que consumieron LCT (en este caso aceite de oliva, en lugar de aceite de soya).

Aceite de Coco y Colesterol

La mayoría de los consejos tradicionales con relación al aceite de coco y el colesterol son falsos y engañosos.  Se ha demostrado en repetidas ocasiones que el aceite de coco es benéfico y no perjudicial en cuanto a los niveles de colesterol y en la salud del corazón.  Como se explica en uno de los artículos previos escrito por Ray Pete, ha sido claramente establecido desde hace más de 80 años que la supresión de la tiroides aumenta el colesterol en suero (e incrementa la mortalidad a causa de infecciones, cáncer y enfermedades del corazón), mientras que la restauración de la hormona tiroidea baja el colesterol a un nivel normal.

Como se mencioné anteriormente, el aceite de coco hace las dos cosas, balancea su tiroides y normaliza sus niveles de colesterol.

“En cuanto a la evidencia… el aceite de coco, junto con una alimentación balanceada bajan el colesterol a niveles normales ayudando a convertirla en pregnenolona”, escribe Ray Pete. “Las culturas de la zona tropical que comen coco tienen consistentemente el colesterol más bajo que las personas de los Estados Unidos.”

Mary Enig junto con la fundación Weston A. Price también ha escrito mucho sobre los efectos benéficos que tiene el aceite de coco en el corazón y en los niveles de colesterol.

¿Está Listo para Cambiar?

En términos generales, los alimentos que tienen probabilidades de contener grasas trans que dañan la salud incluyen, alimentos fritos, productos horneados, bocadillos y alimentos procesados, incluyendo la comida rápida.  Aparte del aceite de soya, también debe evitar consumir aceite de maíz y canola, así que asegúrese de leer las etiquetas a la hora de comprar.  Si desea evitar las grasas peligrosas de todo tipo lo mejor es eliminar de su alimentación los alimentos procesados.  A partir de ahí, siga estos consejos para asegurarse que está comiendo las grasas adecuadas para su salud:

  • Utilice aceite de coco orgánico para cocinar.  Es muy superior a cualquier otro aceite para cocinar y brinda beneficios para la salud.  Asegúrese de conseguir un aceite de coco orgánico sin refinar, sin blanquear, sin tratamientos térmicos o productos químicos y que no contenga ingredientes genéticamente modificados.
  • Utilice mantequilla orgánica (de preferencia hecha con leche cruda) en lugar de margarinas o aceites vegetales.  La mantequilla es un alimento completamente saludable que ha recibido mala fama sin razón.
  • Asegúrese de comer grasas crudas, como las de los aguacates, los productos lácteos crudos y el aceite de oliva, también consuma grasa omega-3 de alta calidad de una fuente de origen animal como la del aceite de krill.

Si sigue mi plan de nutrición reducirá automáticamente el consumo de grasas trans, ya que le dará una guía para centrarse en alimentos saludables en lugar de comida chatarra procesada.

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